Hay una palabra que me parece bastante acertada para describir el sonido general —y otras tantas cosas más— de un año como 2025. “Disociación”, decía un gran amigo, un término que tiene que ver con incertidumbre, perplejidad o conflicto sobre la identidad. Si uno echa un vistazo para atrás, hay varia cosa que abona a la teoría: este año fue aquel en el que el terreno político (más bien bélico) se vio cada vez más amenazante ante las diferentes identidades que hacen el todo, un año en el que el papado se volvió gringo y el gringo se volvió estorboso. Este fue un año en el que la inteligencia artificial dio sus pasos más grandes hasta ahora, suplantando identidades y forjando una propia que augura tiempos más complejos. 2025 fue el año en el que Rosalía se volcó a la religión, Taylor Swift al vedettismo y Addison Rae al estrellato pop. La identidad, en los grandes discos de allá como los de Geese, Dijon, FKA Twigs o Blood Orange, fue punto de partida para la creación y disección de canciones memorables. El mundo, de alguna manera, fue una disociación constante durante los últimos doce meses.

Aunque parte importante del mundo, América Latina y su música —la que importa— más bien se vio disociada de muchas de aquellas tendencias tan establecidas. En una región en la que la historia importa tanto como la incertidumbre del futuro, son aquellos experimentos con pasión los que más brillaron. La disociación aquí tuvo más que ver con el alejamiento de allá, pero también con una exploración de la identidad, su importancia en un mundo disociado de ella y su recontextualización en una época de diásporas interminables. Este año en Latinoamérica hubo muchos discos, pero aquí están los que de verdad hicieron de 2025 uno para no olvidar.
30. Ela Minus – Día
Fue un largo tiempo de espera para que llegara el segundo disco de larga duración de Ela Minus. Durante todos esos años sucedieron muchas cosas: una pandemia, mudanzas inadvertidas, introspección y mucha música ambiental. ¿El resultado? Un disco que muestra un rostro mucho más vigoroso de la colombiana, con su voz por primera vez como protagonista de una avalancha de sonidos electrónicos al servicio de la pista de baile y con un puñado de letras que no hacen otra cosa sino esclarecer el rostro detrás de uno de los proyectos más interesantes de Sudamérica. Si “Acts of Rebellion” era su postal, Día es su pintura en movimiento.

29. Freebot – Tribaleros
Hay quien dice que el tribal revivió en 2025, pero hay quienes decimos que en realidad el tribal nunca se fue. Freebot —y sus diferentes experimentos que recopiló a lo largo del año— podría abonar a la primera teoría, pues su exploración al género es una poderosa bocanada de aire fresco en comparación con mucho de lo que vino antes que él. En Tribaleros, el mexicano alcanza su punto más alto con una colección de canciones que no solo describen a la perfección el Tektribal,término acuñado por él mismo que hace maravillas con los dos ritmos a los que alude, sino que además lo ponen al frente de un movimiento que parecía estar necesitado de nuevos rostros. El tribal no revivió porque nunca se murió, pero vaya que aquí suena más vivo que nunca.

28. Jason Joshua & Joey Quiñones – Sonny
Si hay personajes responsables del mal llamado revival de la música soul y el chicanismo en los últimos años, Jason Joshua y Joey Quiñones deberían estar en la lista. El puertorriqueño con voz de oro y el mexicano con un timbre de terciopelo se han encargado no solo de la creación de nuevos himnos que acarician el oído, sino también de la producción y edición de música de jóvenes promesas a través de sus disqueras como Mango Hill y Borinquen. En Sonny se unen una vez más para dar carpetazo definitivo a su manifiesto. Con reversiones de Joe Bataan, Thee Midniters, Ralfi Pagán y hasta de Brenton Wood, el dúo se confirma como el lugar contemporáneo por excelencia para hacer del soul music un estilo de vida.

27. Sa!koro – Gabriel Saikoro Márquez
El título reverencial debería dar algunas pistas de lo que se puede encontrar en el nuevo disco de Sa!koro, uno de los personajes más interesantes de las rimas de la Colombia contemporánea. Gabriel Saikoro Márquez es una especie de manifiesto no solo a su creatividad, sino también a sus ambiciones. Aquí hay colaboraciones de alto calibre, producciones con tanta fuerza que hacen ver a sus dulces ejercicios anteriores muy lejanos y, sobre todo, una confianza envidiable que complementa todo lo que había venido haciendo durante los últimos años. Sí Sa!koro pareció alguna vez una ligera curiosidad de internet, este disco afirma completamente lo contrario.

26. Blanco Teta – La Debacle de las Divas
Grabado en vivo en una sola sala, La Debacle de las Divas, el impresionante nuevo disco de los argentinos Blanco Teta, es uno de los tesoros más grandes que nos dio el ruido en 2025. El disco, tan salvaje como inteligente, no solo es una de esas grabaciones que capturan la esencia natural de una banda sin edición, sino que además es un monumento sonoro a la clase trabajadora latinoamericana. Una inyección de adrenalina a todas nosotras, las personas “demasiado rotas, demasiado cansadas, demasiado tardías, pero aún ruidosas” que hacemos que, a veces, todo esto que tenemos alrededor valga la pena.

25. Deltatron – Jardines Ilegales

Antes de que la cumbia se convirtiera en el comodín del mainstream para escucharse distinto, antes de que le impusieran una identidad tan inentendible como el nuevo punk y antes de que personajes “importantes” de la industria lucraran con ella al por mayor, Terror Negro Records, en Perú, creó un legado que permanece impecable hasta la fecha. Sus experimentos ayudaron a pavimentar mucho del camino que la cumbia ha recorrido hasta el día de hoy y Deltatron, su fundador, es uno de los mayores responsables. Después de un tiempo en las sombras, este año regresó con Jardines Ilegales, un pequeño paquete que cuenta con algunas de sus mejores producciones hasta la fecha. De la fiesta a la melancolía y del bajo poderoso al sonidero, los jardines cumbieros que aquí se recorren no tienen desperdicio.

24. Rosario Alfonso – Cómo Enamorarse con el Corazón Partío
La dulce voz de Rosario Alfonso es apenas una de sus tantas virtudes. Desde su natal Chile, la cantautora es una perfecta arquitecta de canciones que apuntan directo al corazón y que acarician el alma como pocas cosas ahí afuera. Cómo Enamorarse con el Corazón Partío es una clase magistral de honestidad y una muestra perfecta de que no se necesita de muchos artilugios para crear una obra que se quede permanentemente en la memoria. Son dieciocho canciones que cumplen a la perfección su cometido: el corazón roto es una tragedia, pero no es un acto irremediable.

23. Buha 2030 – Iboga
En la música de Buha 2030 hay tantas ideas sucediendo que parece imposible enfocarse en solo una. Iboga, su genial nuevo disco, es una amalgama de todas ellas al servicio de la creatividad colombiana. Las hay en el sonido: del rock progresivo al jazz y del sonido raizal a la contemplación. Las hay en la intención: de la rebelión a la admiración; y las hay, también, en la manera en que presentan todo aquello. “La fiesta de la terapia clandestina por haber encontrado lo que el Estado y la cultura te esconden”, reza una de las líneas de su descripción oficial y sí, parece que no hay mejor manera de retratar todo lo que aquí se puede escuchar.

22. Los Pirañas – Una Oportunidad de Triunfar Más en la Vida
Para crear un universo sonoro como el que Eblis Álvarez, Pedro Ojeda y Mario Galeano han creado desde hace más de veinte años, se necesita más que un simple talento para tocar instrumentos. Por separado, con sus respectivos grupos (Meridian Brothers, Romperayo, Frente Cumbiero y demás), le han dado vida a muchas de las mejores grabaciones que Bogotá ha arrojado, pero es cuando se juntan como Los Pirañas que muestran todos los rincones de su imaginación. Una Oportunidad de triunfar más en la vida es una oportunidad más de mirar de frente lo que hace del trío maravilla colombiano uno de los bastiones más importantes de la música latina.

21. Sinaka – El Nuevo Sonido
Tuvieron que pasar muchos años para que el viaje del reggaetón cumpliera su ciclo y, después de un tiempo de experimentos fallidos por parte de sus estandartes, comenzaran a surgir personajes que le inyectaran una nueva vitalidad. Sinaka es un chileno que entiende esto a la perfección y que parece haber investigado qué fue aquello que hizo de la tercera ola del género algo tan acertado. El Nuevo Sonido en realidad no es nuevo, sino más bien una recontextualización de aquellos años del Arcángel menos cínico, el Plan B menos desaparecido y todo lo demás. Todos lo veíamos venir, pero Sinaka supo claramente hacia dónde dirigir la bala.

20. Flaco El Jandro – Salaztlán
Discos Resaca es uno de los colectivos clave de la revolución musical, social y culturalque se ha forjado en la diáspora de la bahía de California durante los últimos años. Con sus discos, con sus fiestas y con sus amistades, Discos Resaca se ha convertido en el punto de partida de todo aquello y es Flaco El Jandro uno de sus personajes principales. En Salaztlán confirma que no solo es un músico de alto talento para los grupos del colectivo, sino también un poderoso solista que es capaz de crear canciones que van desde la cumbia hasta los corridos, pasando por la canción de autor y otros tantos ritmos en el camino. Salaztlán es un lugar del que uno nunca quiere salir.

19. Dj K – Radio Libertadora!
Parece que con cada nuevo disco que produce, Dj K se convierte en una voz más poderosa de los miles de combatientes del funk brasileño. Radio Libertadora! es quizá el disco más guerrillero que nos dio un 2025 lleno de rabia y cosas por decir. En tan solo doce canciones, Dj K es capaz no solo de reafirmar al género como uno de los sonidos más avanzados de su generación, sino también de crear una narrativa que lo coloca como uno de los lienzos mejor dispuestos para levantar la voz. Si la fiesta es un acto de revolución, Radio Libertadora! es el ejemplo perfecto para dejarlo claro.

18. Chucho Ponce y los Daddys de Chinantla – Cumbia Wepa
De Puebla a Nueva York, la cumbia se ha convertido en el transmisor por excelencia de mensajes transgeneracionales migratorios. Si alguien lo entiende a la perfección es Chucho Ponce, quien con los Daddys de Chinantla le ha dado a su vertiente wepamuchas de sus mejores canciones a lo largo de todos estos años. Cumbia Wepa no es una colección de piezas ambiciosas, mucho menos un manifiesto de cualquier cosa; es más bien una demostración del poder de la cumbia, de su capacidad para mutar y sus bondades para crear comunidad. Uno de esos discos que uno no puede dejar de repetir.
17. Tribilin Sound – Tropical All Stars
Cuando decides nombrar a tu flamante nuevo disco Tropical All Stars, debes tener todas las razones necesarias para sostener lo que sugiere. Tribilin Sound, uno de los bastiones más grandes de Terror Negro Récords del Perú, lo sabe y por supuesto que lo logró. Su nuevo disco, uno de los varios que lanzó en 2025, es un paseo por el salón de la fama de la cumbia electrónica latinoamericana con colaboraciones que van desde Real Cumbia Activa y Yelram Selectah hasta Plastic Toy Sounds y El Cifickzer. Todas ellas a favor de las diferentes caras de la cumbia y los distintos talentos de su creador. El dream team cumbiero que el año siempre necesitó.
16. Unidos x La Cumbia – Colección Definitiva Vol. 1
El misticismo es una de las virtudes más interesantes que se pueden encontrar en la música de internet. Unidos x La Cumbia, una especie de comunidad en línea conformada por productores de países como Argentina, Chile, Venezuela y México,parece vivir un poco en el anonimato, pero sus canciones son todo lo que se necesita para conocerlos. En esta Colección Definitiva Vol. 1 hay una herencia clara de la superposición sónica de personas como Chuquimamani-Condori pero al servicio de la cumbia: hay sueños y esperanza, hay amor y dulzura, hay sonidero y mucho pop contemporáneo. Treinta y siete canciones pudieran parecer demasiado, pero entrar a este universo es perderse en el tiempo y el espacio para no querer regresar jamás.
15. Chino Pacas – Cristian
De todo el universo de tumbados que con el paso del tiempo parece haberse estado diluyendo de a poco, Chino Pacas es uno de los emblemas más importantes hacia el futuro. Con Cristian, su impecable nuevo disco, prueba que no solo es un fenómeno de internet ni mucho menos una sorpresa esporádica. Aquí su oficio está más calibrado que nunca, con su inseparable guitarra encontrando nuevas maneras de hacerse escuchar, con una escritura más inteligente que la de muchos de sus contemporáneos y con un ímpetu que solo podría tener alguien de su edad. Tal vez el género hoy suena más cansado que de costumbre, pero Chino Pacas está aquí para retrasar el proceso.
14. Candelabro – Deseo, Carne y Voluntad
Una exploración de la religión desde el punto de vista de la desolación, el ruido y las ideas en constante movimiento. Lo que hace Candelabro desde Chile es un viaje alucinante por el universo de las dudas de una juventud latinoamericana que se esfuerza por no dejar morir la espiritualidad. O, por lo menos, encontrar una en cualquier lugar. Deseo, Carne y Voluntad está lleno de furia, de instrumentos que sorprenden y, sobre todo, de himnos que se escuchan tan épicos al oído como las historias que cuentan entre sus líneas.
13. Belafonte Sensacional – Llamas Llamas Llamas
Pocas personas logran capturar de manera tan memorable los sonidos, los olores, las palabras, las dinámicas y las emociones que la Ciudad de México logra emitir en cada una de sus partes como lo hace Israel Belafonte (con el resto de la banda Sensacional). En Llamas Llamas Llamasexpanden su universo citadino a través de colaboraciones de ensueño (de Mabe Fratti a Julieta Venegas), de nuevas esquinas melódicas como la cumbia rebajada o las reinterpretaciones clásicas y a través de una brevedad que parece encapsular a la perfección su filosofía. La mejor media hora sobre el concreto que se escuchó en todo el año.
12. Juana Aguirre – Anónimo
En un año en el que el folklore latinoamericano nunca fue ajeno a las interpretaciones musicales, Anónimo de Juana Aguirre es un tesoro especial. Con su maestría autoral para diseñar canciones tan frágiles y a la vez tan poderosas, logró crear un disco que lo mismo recuerda a los experimentos más dulces de Juana Molinaque a los ejercicios más terrenales de su exgrupo Churupaca. El resultado es una de esas bellezas sonoras que acarician el oído y estimulan la neurona, un disco que se siente en la piel y que permanece en la memoria sin moverse.
11. Dj Morphius – El Gran Maestro
De todas las valiosas documentaciones que hace Rosa Pistola, la revaloración de Dj Morphius es una de las más emocionantes. Con más de veinticinco años forjando en el subterráneo los caminos que el tribal y la guaracha han logrado recorrer hasta el día de hoy, el productor de Nuevo Laredo se ha convertido en una leyenda viviente que pedía a gritos ser reconocido por su historia. El Gran Maestro es una estatua en honor a su legado, un punto de partida para iluminar su futuro y, sobre todas las cosas, la mejor demostración de maestría en dos de los géneros de electrónica latinoamericanamás controversiales. Son solo ocho canciones, pero la fiesta que provocan podría durar para toda la vida.
10. Debit – Desaceleradas
Lo que ha logrado Debit a lo largo de todos estos años con la recontextualización de sonidos latinoamericanos es algo digno de admirar. Tras una mutación excepcional del tribal hace algunos años, la cumbia rebajada es en Desaceleradas un perfecto nuevo sujeto para diseccionar. En manos de Debit, el género no es solamente un símbolo de su natal Monterrey, sino que también es punto de partida para la exploración del tiempo. Las cumbias rebajadas del Sonido Dueñez adquieren un nuevo significado en la tesis de Debit, una que intersecta a la perfección cosas como la nostalgia y la memoria con otras como la geografía y la distancia. Pocos discos este año se dieron el momento de respirar tan profundo como Desaceleradas y eso, en un año lleno de disociaciones a prisa, es algo que se debe agradecer.
9. Natanael Cano – Recordando a Ariel Camacho
De los dos ejercicios de larga duración que Natanael Cano editó en 2025, es su homenaje a Ariel Camacho el que en realidad vale la pena apreciar. Aunque técnicamente no es un disco en forma, es aquí en donde el verdadero ADN de mucha de la música que hoy lidera el mercado musical se muestra como no lo había hecho desde el fallecimiento de Camacho. Este disco, grabado en vivo y capturando uno de esos momentos para la historia, es un feroz recordatorio de la raíz, un segundo aire para una de las figuras míticas más importantes de la música mexicana y el experimento más honesto que Natanael Cano nos ha dado en años. No importa la fecha ni la hora, recordar a Ariel Camacho siempre es la mejor idea.
8. María Wolff – Rápido Mamá
Tuvieron que pasar siete años para que María Wolff volviera a editar un disco y tuvieron que pasar siete años para que lo hiciera de una manera tan épica. Rápido Mamá no es solo la primera vez en la que la argentina se pone al frente de la música con su voz, sino que además es un disco producido por Alex Anwandter, el rey Midas del pop bailable de Latinoamérica. No es que el éxito del disco se atribuya por completo al chileno, sino que más bien la sinergía entre ambos logra crear una colección de canciones tan profundas como complejas que van de Virus al Charly García más sintético. Un logo de la independencia para aplaudir.
7. Dj Babatr – Root Echoes
“Una celebración de resiliencia, alegría y solidaridad en la pista de baile”, así es como Dj Babatr describe Root Echoes, un ejercicio que no solamente muestra de forma grandilocuente el nacimiento, evolución y futuro del llamado raptor house venezolano, sino que además documenta el proceso creativo de su creador a través de los años. Cada una de las canciones que aquí se encuentran forma parte de una historia de más de dos décadas, cada beat es un grito de guerra de la periferia venezolana y cada sampler un recordatorio de su influencia en las pistas de baile en todo el mundo de hoy. Muchas de las fiestas de este año no serían lo que fueron sin el legado de Babatr y este disco es el perfecto punto de partida para entenderlo.
6. La Obsesión – La Obsesión Vol. 1
Hay tantas cosas que uno puede encontrar dentro del primer volumen de La Obsesión que pareciera que Yeyo, Donny Graff, Ezya y todos los que conforman el colectivo mexicano llevan toda una vida escuchando y analizando el género. En La Obsesión Factory hay personajes tan diferentes en personalidades y a la vez tan similares en su manera de pensar que invariablemente recuerdan a otros experimentos en colectividad como La Fórmula o la Vendición Records, dos generaciones que no han dejado de dialogar. ¿Lo mejor? La Obsesión no solo hace referencias literales, sino también más espirituales. Este volumen uno es un mixtape sobre el poder del colectivo y un recordatorio fiel de que la unión, sí, hace la fuerza.
5. Juana Molina – Doga
La figura de Juana Molina en el universo musical de Latinoamérica es omnipresente. Con más de treinta años haciendo los experimentos más alucinantes de la música argentina, su influencia es casi palpable y es en Doga en donde lo reafirma con creces. El disco, uno que en sus propias palabras nació a partir de grabaciones al azar, no solo logra encapsular todo aquello que hace de su música algo peculiar, sino que además le añade nuevos rumbos a una carrera impecable hasta hoy. Doga es un disco de ambientes, de humor, de caracterización y de tan pocos formalismos que lo hace toda una belleza para atesorar. El mundo puede vivir otros treinta años en agonía si la música de Juana Molina perdura otros treinta para sobrellevarlo mejor.
4. Bad Bunny – Debí Tirar Más Fotos
Si “recordar implica siempre seleccionar, dar forma y reconstruir a partir de lo que fue algo nuevo que nunca fue, pero que ahora seguramente es”, como dicta el Lenguaje en la época de la Trans-Colonia, este es un disco que selecciona mucho de lo más emotivo de lo que alguna vez fue, pero nunca más volverá a ser. Lo que es, sin mucho pensar al escuchar el disco, es una colección de canciones que exigen no ser olvidadas entre tanto sobresalto y tanta lectura inmediata. Debí Tirar Más Fotos es un disco que nos recuerda que el tiempo hace su trabajo y las obviedades son eso que se olvida en la reconstrucción de la memoria. Para no olvidar no hace falta recordar, para no olvidar hay que vivir.
3. Weed420 – Amor de Encava
La desolación de la cotidianidad latinoamericana no es un tema nuevo para abordar en cualquier forma de arte; sin embargo, ha sido tan constante en estas últimas décadas que parecía haber alcanzado el punto límite de su influencia. Gran error haberlo pensado, pues Amor de Encava, el extraordinario disco debut de Weed420, brinda una perspectiva sui generis que muy pocas veces ahí afuera se había visto. Desde una Venezuela que resiste con uñas y dientes, Weed420 ha tomado las polaroids más coloridas de toda una región y las ha transformado con un filtro tan desesperanzador como disociado en un monstruo que toma mil formas. En medio de collages que van desde la salsa al reggaetón y desde el rap hasta los sonidos más mundanos de la calle, el disco es un ente en movimiento, una colección de piezas que se muestran como algo al inicio, pero que con cada nueva escucha mutan en algo mucho más complejo. En un año en el que costó todo el trabajo del mundo digerir lo que sucedía alrededor, es Amor de Encava el disco que mejor supo plasmarlo al oído. El fenómeno más intrigante de un año lleno de cuestionamientos, una letal demostración de lo que significa, hoy en día, pertenecer a una comunidad que no termina de caerse a pedazos.
2. Buscabulla – Se Amaba Así
Raquel Berrios y Luisfre Del Valle habían construido una carrera como Buscabulla creando canciones que apelaban a la nostalgia de su tierra. Afincados en Estados Unidos, el dúo veía a Puerto Rico a través del lente de la memoria y de lo que ésta ofrece: la oportunidad de recordar todo de mejor manera de la que solía ser. Después de mudarse a San Juan, el matrimonio vivió cientos de experiencias que los hicieron cuestionar el proceso de una pareja, sus aciertos y sus errores. Un golpe de realidad. Todas las teorías se convirtieron en Se Amaba Así, un disco descrito por ellos mismos como una telenovela en donde ambos logran comunicarse entre sí como nunca antes, regalándonos las mejores canciones que han hecho desde el inicio de su carrera. Una especie de Scenes of a Marriage si en lugar de haber nacido de la pluma de Bergman hubiera sido producto de la mano de Negrón-Muntaner. El disco que mejor capturó el amor en un año en el que parecía que siempre hacía falta más amor. Se ama así, se vive así y la esperanza se escucha así.
1. Los Thuthanaka – Los Thuthanaka
Era cuestión de tiempo para que los talentos de los hermanos Crampton se consumaran en un disco en forma que transformara por completo la manera de percibir el sonido y la forma en la que uno como espectador recibe ciertos mensajes. Por décadas, Elysia Crampton (hoy conocide como Chuquimamani-Condori) y Joshua Chuquimia Crampton le han dado forma a un lenguaje artístico y musical que ha llevado la identidad Paka Jaqi Aymara a los ojos del mundo. Los Thuthanaka son muchas cosas: el eslabón perdido entre la región espiritual boliviana y la zona ancestral nativa americana estadounidense, el diálogo transgeneracional que va desde tiempos inmemoriales hasta la época sintética que todavía hoy tratamos de asimilar de a poco; es la difuminación de fronteras establecidas por una sociedad obligada a obedecerlas y el encuentro perfecto entre la organicidad de una ceremonia y la artificialidad de un disco. En Los Thuthanaka hay huayno, hay caporales y hay kullawada, pero también hay canción americana, guitarras estrepitosas y ambientes que traspasan la división entre cuerpo y mente. Si el 2025 puede describirse con la palabra “disociación”, es en este disco en donde pudiera parecer que la teoría toma sentido: Los Thuthanaka es un lugar para disociarse de todas las concepciones preestablecidas con las que uno carga acerca de todo lo que nos ha sido impuesto desde hace siglos, un disco que define a la perfección la importancia de escuchar, de percibir y de abrazar. Los Thuthanaka nos recuerdan que no todo lo que damos por sentado es real y que no todo lo que pensamos que es real en realidad importa. En todo el 2025 no hubo otro disco que moviera montañas y que sacudiera conciencias. Hoy con Los Thuthanaka comienza un renacimiento y sí, uno se siente afortunado, por fin, de vivir en una época como esta.




