MAZATLÁN, SIN. – Mientras el eco de las festividades navideñas aún resuena, el puerto de Mazatlán ha decidido cambiar el descanso por el movimiento. Lejos de las pausas habituales de la temporada, la actividad física se mantiene firme en las playas y el Malecón, consolidando a la ciudad como un referente del estilo de vida saludable y el turismo deportivo a nivel internacional.

Un mar de oportunidades

La natación en aguas abiertas se ha convertido en la disciplina insignia de esta temporada. En entrevista, Margarita Osuna, Presidenta y Thalía Aguayo, vicepresidenta del Comité Municipal de Natación en Aguas Abiertas, hizo un llamado a la ciudadanía a priorizar la salud física. Aguayo destacó que las competencias y entrenamientos se realizan de manera constante en puntos estratégicos como la zona de los Monumentos y diversas áreas del litoral.

«Es una invitación abierta a cuidar nuestra salud en el escenario más hermoso que tenemos», señaló la funcionaria, subrayando que estas prácticas cuentan con el respaldo de entrenadores profesionales y vehículos de apoyo para garantizar la seguridad de los nadadores.

Comunidad sin fronteras

Lo que distingue a la dinámica deportiva del puerto es su carácter incluyente y gratuito. En un recorrido por las zonas de entrenamiento, es posible observar una convivencia única: desde adultos mayores y jóvenes locales hasta celebridades que se integran a las sesiones diarias de zumba, calistenia, yoga, meditación y CrossFit.

Este fenómeno ha captado la atención del turismo internacional. Ciudadanos provenientes de Canadá, Estados Unidos y República Dominicana se han sumado activamente a las rutinas de los mazatlecos, integrándose a la vida comunitaria a través del sudor y el esfuerzo físico.

Destino de bienestar

Con esta efervescencia deportiva, Mazatlán reafirma que su atractivo va más allá de la gastronomía y el ocio nocturno. La infraestructura natural del puerto, sumada a la organización de comités deportivos, posiciona al municipio como un destino ideal para el «wellness» (bienestar), atrayendo a un perfil de visitante que busca mantener sus hábitos saludables incluso durante las vacaciones.

La vida en Mazatlán, como dictan sus olas, no se detiene; transborda energía y salud, demostrando que el «Encanto» del puerto reside, sobre todo, en la vitalidad de su gente.





