Mazatlán, Sinaloa. 23 de Diciembre de 2025. No soy un experto ni estoy plenamente enterado de los detalles sobre el próximo equipo que jugará en el estadio Encanto, también conocido como Kraken. Sin embargo,
El Encanto remite al turismo, a hoteles o a espacios de descanso, lo cual no es negativo; vivir en Mazatlán es, sin duda, un Encanto. La energía sinaloense con sus bandas y gastronomía incomparable es de echo lo que nos cautiva y nos impulsiona , despertando las ganas de quedarnos en el puerto! El estadio “El Encanto” representa mejor el espíritu competitivo del deporte.
Más allá del nombre, el tema de fondo es mucho más profundo. Un estadio de la magnitud del nombre, el estadio no debería ser utilizado por un equipo de Segunda División. Con todo respeto a los clubes del ascenso, hacerlo sería una pérdida de inversión, de potencial económico y de entusiasmo popular.
La Primera División pertenece a escenarios de esta envergadura. Y ese escenario está en Mazatlán.
Para que esto sea posible, evidentemente, no basta con la intención. Se requiere estructura. No necesariamente una estructura más rígida, sino mejor organizada, profesional y con visión a largo plazo. No se trata de copiar modelos de clubes gigantes, que demandan inversiones millonarias, sino de observar ejemplos exitosos de equipos pequeños y medianos que han triunfado en sus ligas: casos en Brasil, España, Inglaterra u Holanda demuestran que es posible competir con inteligencia, identidad y planificación.
Otro aspecto clave es entender de dónde provienen realmente los ingresos en el fútbol. La taquilla sirve para cubrir gastos operativos básicos, pero la principal fuente de recursos está en los derechos de transmisión, los patrocinios y el valor de la marca. Desde esa perspectiva, resulta difícil pensar que un club como Mazatlán FC esté explotando hoy todo su potencial comercial.
Equipos como América o Tigres pertenecen a una élite consolidada, y eso es innegable. Sin embargo, los clubes más nuevos también pueden crecer. El secreto está en pensar en grande, comenzando desde abajo, construyendo una base sólida que no solo apunte al resultado deportivo inmediato, sino también a la rentabilidad futura.
Mantener a un futbolista profesional es costoso: salarios, alimentación, vivienda, atención médica y apoyo a sus familias forman parte de una estructura compleja. Por ello, contratar jugadores sin un proyecto financiero claro puede convertirse rápidamente en un problema. La pregunta correcta no es cuántos refuerzos se necesitan, sino de dónde saldrá el dinero para sostenerlos.
Aquí surge una propuesta fundamental: pensar más allá de Mazatlán.
Un equipo que represente a todo Sinaloa —Mazatlán, Culiacán, Los Mochis, Escuinapa— tendría un impacto emocional y comercial mucho mayor. Hoy, muchos sinaloenses apoyan a clubes como América, Chivas o Tigres, no por falta de identidad local, sino porque esos equipos supieron construirla.
Imaginar enfrentamientos como Sinaloa vs América o Sinaloa vs Toluca no solo despierta pasión, sino que eleva el valor del proyecto. Un equipo con identidad estatal tendría mayor alcance, mayor respaldo social y mejores oportunidades para negociar contratos, mejorar su estructura deportiva y profesionalizar todas sus áreas.
El fútbol no se construye únicamente con fichajes. Se construye con visión, organización e identidad.
Estoy convencido de que, con un proyecto serio y bien planificado, Sinaloa puede —y merece— tener un equipo sólido en la Primera División del fútbol mexicano.
Esta es solo mi humilde opinión!
Gracias!!




